Publicidad

De Venecia a Ecuador: el regreso de Hiedra que pone a Ana Cristina Barragán en el centro de la conversación

El nombre de Ana Cristina Barragán volvió a instalarse con fuerza en la conversación cultural de Ecuador, y no es casualidad. Hiedra, su tercer largometraje, regresó al país después de su recorrido por festivales internacionales y se estrenó en salas ecuatorianas el 12 de marzo de 2026, con el peso simbólico de haber convertido a su directora en la ganadora del premio Orizzonti a Mejor Guion en el Festival de Venecia 2025.

Ese paso por Venecia no fue menor. La Biennale confirmó oficialmente que Ana Cristina Barragán recibió el Orizzonti Award for Best Screenplay por Hiedra, un reconocimiento que puso a Ecuador dentro del palmarés de uno de los festivales de cine más prestigiosos del mundo. En medios ecuatorianos, ese logro ha sido presentado además como un hecho histórico para el cine nacional, porque pocas veces una producción ecuatoriana había alcanzado una visibilidad internacional de ese nivel.

Pero lo que hace que Hiedra siga dando de qué hablar no es solo el premio. También influye el tipo de película que es. Según la sinopsis oficial de Venecia, la historia sigue a Azucena, una mujer de 30 años que observa a un grupo de adolescentes en una casa de acogida mientras intenta reconstruir fragmentos de su propio pasado. La película explora heridas emocionales, intimidad, silencios y vínculos ambiguos, una línea muy coherente con el cine que Barragán ya había venido construyendo desde trabajos anteriores como Alba y La piel pulpo.

En Ecuador, el estreno también tuvo algo de ajuste de cuentas emocional. Barragán contó que Hiedra fue el resultado de nueve años de trabajo y que, después de verla en Venecia, San Sebastián y otros espacios, todavía existía la intriga de cómo iba a reaccionar el público ecuatoriano. Esa expectativa terminó convirtiendo su llegada a salas en algo más que un estreno: fue el retorno de una película que ya venía validada afuera, pero que todavía necesitaba encontrarse con su propio país.

A eso se suma que el recorrido internacional de Hiedra no terminó con Venecia. El 29 de marzo de 2026 se reportó que la película obtuvo una mención especial en el festival Cinelatino de Toulouse, en Francia, dentro de una competencia de once producciones de ficción. Ese nuevo reconocimiento reforzó la sensación de que el filme no fue un caso aislado de festival, sino una obra que sigue encontrando eco en distintos circuitos internacionales.

Por eso, cuando se dice que Ana Cristina Barragán está hoy en el centro de la conversación, no se trata solo de una frase llamativa. Se debe a una combinación poco común: una directora con una voz autoral reconocible, una película premiada en Venecia, un estreno reciente en Ecuador y un nuevo impulso internacional apenas semanas después. Hiedra no solo volvió al país; volvió convertida en uno de esos títulos que obligan a mirar otra vez al cine ecuatoriano con más atención.

Walter Meneses